➤Sexo Prohibido Con Mi Paciente de Psicología

Un joven psicólogo que salió envuelto en una experiencia sexual tan intensa cuando conoció a una paciente que tenía problemas para llevar su relación de pareja, aunque en el fondo ella necesitaba algo más

Me considero un joven normal, como cualquier otro, con deseos de superarme en mi carrera profesional y por ende tener una vida tranquila, con expectativas normales como cualquier otra persona, tengo un carácter a veces tímido cuando estoy enfrente de una sola persona, pero expresivo cuando me encuentro frente a un público, no he tenido suerte con las mujeres, como tener una relación de esas de novela, pues siempre me enfoque en cumplir responsabilidades y sumado a mi timidez ya te imaginaras que prestigio manejo con el sexo opuesto… pero para alguien con mi personalidad, y mi suerte nunca imaginaría lo que un día llegaría a vivir, y ahora mientras lo recuerdo, solo de pensarlo vuelvo a experimentar aquel ataque de todas las sustancias químicas que se activan en el cuerpo cuando está pasando algo fenomenal… adrenalina, endorfina, y no se cual otras más… pero de que se activaron se activaron todas.

Soy psicólogo clínico, graduado hace pocos años, por lo que no tengo mucha experiencia laboral, recién estamos pasando una pandemia que afecto a todo el mundo, y en mi caso tenía un trabajo en una fundación privada de 8 am a 6 de la tarde, pero por la crisis la fundación cerró, en mis días libres solía dar terapia y asesoría a parejas que viven problemas cotidianos que ponen en riesgo su relación y buscan una ayuda externa para resolver sus conflictos, aunque en este caso, el conflicto me incluiría a mi… teniendo este ingreso propio, ante la crisis decidí enfocarme y abrir mi propio consultorio en una habitación de mi casa, para poder atender a mis futuros pacientes.

Un día me escribió una persona, número desconocido, había visto una publicidad de mis servicios en redes sociales, por mi experiencia con este tema me contacto esperanzada de que pueda hablar con su esposo y con ella pues atravesaban una situación de distancia emocional que desencadenaba peleas y muchos encontrones entre ellos, yo feliz de que me busquen, le informe de que trata mi servicio y mis honorarios así que quedamos en un día y fecha para recibirlos a los dos.

Sin mayor novedad llegaron ambos, ingresaron a mi improvisado consultorio y note cierta resistencia en él, como incredulidad de que esto no serviría, pero por salvar su relación había aceptado, en el transcurso de la terapia fui identificando problemas básicos en las parejas cuando pasan de la luna de miel a la etapa rutinaria a la que todo matrimonio está expuesto, mientras su esposa esperaba afuera, él concretamente me contó que tenía problemas en la cama, su trabajo, la economía lo tenían muy estresado, y esto afectaba su concentración para disfrutar de su bella esposa, que por cierto no pude evitar observar con detenimiento pues era joven y muy agraciada, lo que me llevaba a pensar que cualquier hombre a pesar de los problemas se podría motivar si en casa le espera una mujer así, cabe destacar que el problema mayor era el apetito voraz que tenía ella, mientras que el concentrado en otras cosas no podía calmar ese deseo como antes, lo que vino después fueron detalles que por obvias razones no puedo contar, pero en resumen su esposa disfrutaba tanto del sexo que tenía peticiones muy atrevidas y difíciles de complacer, lo cual representaba una preocupación para él y se desencadenaban conflictos para evitar tener sexo con ella y así fallarle en el intento.

En otra sesión me reuní con ella, para escuchar su versión y creo que inspiré tanta confianza profesional porque aquella mujer se había confesado conmigo en cuanto a sus deseos sexuales, lo cual fue difícil para mí no sentir excitación mientras me lo contaba y yo en plan de escuchar sus confesiones debía mostrar mi perfil profesional, inmutado ante tanta inspiración para recrear una y otra fantasía sexual con todo lo que me contaba y con todo lo que tenía en frente mío, buenas curvas, atractivos senos, unos labios carnosos, una mirada profunda y una voz muy sensual, así que luego de algunas recomendaciones la mujer quedo más tranquila, esperanzada en cierto punto, pero su insatisfacción no se terminaría hasta que, como ella dijo… “la dominen en la cama como toda una hembra”, recalco el tono tan sexual en que lo dijo, que ya te imaginarás como me puso, y yo que tengo una imaginación bárbara, ni hablar…

Luego de algunos días ella me pidió otra sesión pues habían vivido un progreso con su esposo pero aun así ella no se sentía del todo bien, con mucha amabilidad acordamos una cita el mismo día, sentía una gran necesidad de desahogar la represión sexual que desbordaba, puede analizarlo por su tono de voz al teléfono, en mi mente pensaba que ella lo solucionaría con una buena cogida, como tiene que ser, pero ese era solo mi pensar, en palabras amables la recibí y empezamos a escuchar su situación actual, luego de contarme la historia del como era antes ella, de cómo era su relación, confeso que aunque no me conocía se sentía super cómoda conversando conmigo, eso alimentaba mi ego, pensaba que era un buen profesional, pero ella veía alguien de confianza, porque lo que me contó después definitivamente me excito demasiado, tanto así que ya no lo podía ocultar bajo mi ropa, entre la conversa, risas y anécdotas, ella se disculpó por contarme esas cosas y a ese nivel todavía, pero repitió que me tenía mucha confianza y se sentía excelente conversando en su mismo idioma sexual con otra persona que a su parecer la entendía muy bien, luego mientras yo le contaba experiencias parecidas en donde hubo sexo de por medio, no sé qué cara tenía yo cuando note la fijación de su mirada en mí pantalón, como dije, no lo podía ocultar, era evidente… tenía una fuerte erección en ese momento.

Hasta ahora me pregunto qué paso por su cabeza en ese momento cuando me pidió un abrazo pues buscaba un apoyo, una complicidad para no sentirse mal por desear tanto el sexo como solo ella lo disfruta, sin problema nos abrazamos, motivándola a que puede contar con la terapia para cuando sienta crisis de este tipo y que hay manera de solucionar todos los problemas de pareja cuando hay voluntad, ella asintió con la cabeza y me pregunto qué haría yo si fuera mi mujer… yo inmutado por unas milésimas de segundo no pude contenerme… así que le dije lo que no haría si ella fuera mía… ahí ya crucé la línea pero no me arrepiento porque fue evidente como se llenó su rostro de alegría al saber que otro hombre la deseaba tanto como ella quería; pero ya estábamos cerca de cumplirse la hora, luego de despedirse la acompañe a la puerta y en eso rose su mano para decirle que debe estar orgullosa y no sentirse mal por sus deseos, pues parecía una mujer de altura, respetable, decente e innegablemente hermosa y muy sexy, al escuchar eso fue cuando se dio la vuelta y con sus brazos decididos me atrapo por el cuello y me lanzo un beso inesperado… ahora que lo pienso, inconscientemente abrace su cintura muy formada por cierto, y fue un beso como si supieras que mañana vas a morir, yo también soy un amante del sexo, en mi tímida personalidad lo disfruto mucho, y creo que en ese momento se juntó el hambre y la necesidad jajaja, estábamos solos, no había testigos para juzgar ni para detenernos, así que la sangre literalmente se me subió a la cabeza… y por no decir a las dos cabezas jajaja, en la falta de distancia ella sintió mi pene erecto contra su pelvis y se notó que disfrutó mucho sentirlo pues sonrió sutilmente con una mirada de… mira, mira que tenemos por aquí, yo un poco avergonzado no pude explicarlo, pero fue demasiado tarde para hacerlo ya que sentí su mano acariciándolo sobre mi pantalón y como suelo decir, en ese momento supe que esto ya valió….

Siendo justo con ella y correspondiendo a sus caricias, ya que no podía quedarme sin hacer nada, por impulso con mis manos la abrase por la cintura, descendiendo hasta sus nalgas, que a pesar de tener un pantalón jean grueso, se sentían duritas y redonditas, sus manos sacaron mi camisa de la órbita de mi cinturón, para poder acariciar mi espalda, todo esto a ojo cerrado pues aquel beso nunca terminó, al mismo tiempo recorrí su espalda suave y tersa, sorprendida conmigo pues había desabrochado su brasear con una sola mano sin verlo, sorprendida ella desabrochando mi camisa, solo repetía: “esto es lo que quiero sentir, lo que me excita, ser deseada, que me coman pedacito a pedacito” y yo incitado por el deseo, le baje los pantalones con fuerza y de un solo tirón, la tome del brazo y le di la vuelta con fuerza para apoyarla contra la pared exponiendo toda su espalda y sus monumentales nalgas, como si se estuviera resistiendo, pero ella lo disfrutaba, pues no quería las cosas suaves que ella misma detallo entre sus confesiones hace un momento, así que con todas esa pautas previas, supe perder el temor y sin pena mordí su cuello fuertemente con mis labios, sujetando su cabello con fuerza, descendiendo por su espalda mientras sus redondos senos apretados contra la pared llenaban mi imaginación pues mis labios recorrían su espalda pedacito a pedacito, mis dedos recorrían sus entrepiernas, acariciando esa piel deliciosa y para mi sorpresa, parece que ella se adelantó, pues estaba tan mojadita como si ya hubiera esperando esto durante la sesión, insertando mis dedos en su calientita vagina, su respiración se aceleraba, y cambio hasta su tono de voz… pues las palabras tan sexys con las que habló hace rato, ahora eran más sentidas, pues los gemidos no solo despertaban más mi excitación sino que podía sentir como quería reventar mi miembro, no me resistí más y al darle la vuelta otra vez, apoyada en la pared no dude en chuparla, yo arrodillado ante ella, con mis labios entre sus piernas, saboreando los deliciosos jugos que expulsaba de lo excitada que también estaba ella, sus manos acariciando mi cabello, presionándome fuerte contra su vulva, y mi lengua revoloteando por su clítoris, de un lado a otro succionándolo como si quisiera robarle el alma, sus gemidos cada vez eran más intensos y sus senos apretados por mis manos la ponían en un estado tan sensible, luego me detuvo con apuro y me lanzo contra el sillón, fue cuando desesperadamente me quitó el cinturón, saco mi pene con una velocidad tan desesperante y mientras yo disfrutaba la cara de sexo que tenía fue cuando nos vimos fijamente a los ojos mientras ella cubrió con su boca todo mi pene hasta la base, que rico fue esa primera chupada, era como si me lo quisiera arrancar, yo solo cerraba los ojos con fuerza pues la intensidad de su lengua se sentía por todo mi glande, que estaba listo para penetrar lo que fuera ese rato, sus labios lo recorrían, sus manos acariciaban mis testículos, también los chupo como cual golosina en feria de circo, con mis manos alcancé acariciar sus senos pues deseaba tanto chuparlos, y creo que me entendió porque se acercó para besarme y se sentó sobre mí, nuestros genitales uno sobre otro mojados de tanto placer, rosaban con fuerza y más deseo cuando empezó a moverse de una manera inexplicable, hasta que se acomodaron y sentimos la primera penetración y un gemido en voz baja contra mi oído que fue fantástico…

Sus movimientos eran fuertes, adelante y atrás, rosando su clítoris contra mi pelvis, mis manos apretujando sus nalgas, sin poder evitar azotarlas con unas buenas nalgadas y cuando lo hacia gemía más duro, así que no dude en hacerlo con más fuerza hasta que ella me diga que me detenga… pero no, no lo hizo, por el contrario pedía que la golpeara más y más fuerte, sus senos bailando contra mi pecho, sus labios mordiendo los míos, mientras ese sillón resistía nuestro sexo, sin duda debo mandar a reparar después de tan magnifica experiencia; le pedí que se levante que se siente de perrito contra el sillón, exponiendo todas sus nalgas para mí, inevitablemente volví a lamerla, y como no… si me ofrece esa maravilla de paisaje, pero no dure mucho tiempo haciéndolo, más que para mojarla aún más con mi lengua puesto que luego volví a penetrarla, pero esta vez sin dudarlo reuní su cabello liso formando una colita de caballo y lo jale contra mí, levantando su cabeza hacia atrás, mientras la penetraba alternadamente, primero todo luego la mitad, luego todo y así, pues cuando lo sacaba y lo volvía a meter de golpe sentía y escuchaba como se quedaba sin aire, cansada e indefensa me lo agarro con su mano y lo volvió a chupar, ahora ella de rodillas y mis testículos en su cara, solo veía desde mi altura como su lengua se estiraba para lamerlo desde los testículos hasta la punta… sentía como lo mordía suavemente con sus labios y eso me excitaba más y más, no me pregunto si los papeles del escritorio eran importantes, solo se levantó y los arrojó al suelo, se recostó sobre el escritorio, abrió sus piernas y me invito llamándome con su dedo índice mientras abría las piernas para mí.

Ahí fui yo con mi erección en pulso, firme contra esa vagina para poner sus piernas sobre mis hombros y penetrarla despacio para que sienta cada centímetro de mi pene, luego sin preguntar nada retomamos la fuerza y sus gemidos tan ricos me excitaban a darle más y más duro, era como la señal que necesitaba para desarrollar más la penetración, un arranque de adrenalina de tanta belleza en mi escritorio me llevo a subirme y abrir mis piernas para penetrarla en vertical, sus piernas seguían en mis hombros y se sentía más profundo, pues mi pene chocaba contra su útero, me encantaba esa posición y sabía los beneficios de la misma, luego de agotarme porque literalmente estábamos bañados en sudor, ella tomó relevo y se colocó sobre mi pero de cuclillas para que la penetración siga siendo profunda, yo aprovechaba a descansar mientras la sensación excitante y su voz gritando lo feliz y lo rico que la estaba pasando me motivaban a seguir ahí duro para ella…

Cuando se cansó me pidió que acabara en su cara, que le excitaba mucho tener mi semen en su rostro toda bañadita, yo no dude en hacerlo y cuando estaba cerca de llegar al orgasmo escuche en ella como se venía y como lo disfrutaba, pues literalmente lo repitió como cuatro veces y en la cuarta se estremeció sobre mí con todo su cuerpo tembloroso y aprontándose la pelvis, le avise que yo también me iba a venir y fue cuando nos bajamos del escritorio, abrió su boca para chuparlo y al sentir mi voz entre cortada y con una inhalación profunda diciendo me vengo… me vengo… oh… oh… oh… ella sintió el golpe disparado de mi semen contra su rostro y continuó chupándolo, a pesar de lo sensible que me puse ese rato, no la detuve pues preferí resistir un momento más mi pene en su boca, antes que acabara ese fantástico suceso… que en verdad no quería que termine.

Cuando di el último suspiro, nos quedamos viendo y empezamos a reírnos a carcajadas de lo increíble que había sido todo esto, pues solo podíamos repetir una y otra vez lo rico que sentimos, no pensamos en nada ni en nadie más en ese momento… llego la hora de vestirse y puedo decir que fue como ver una imagen divina el apreciar su cuerpo mientras se vestía, o sea hasta el último momento mi morbo por ella era tan grande que no hubo detalle de su cuerpo que se escape de mi mente hasta ahora… literal.

Luego de despedirnos con un gran beso apasionado y con apretón de nalgas incluido jajaja, pasaron unos días y me escribió contándome que lo hizo con el esposo pero que esta vez le había ido bien… de hecho muy bien… yo estaba contento por ella, pero lo que más me alegro cuando me contó que mientras lo hacía con el… ella siempre pensaba en mí.

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